viernes, 2 de agosto de 2013
Capítulo 2 - Archivos
domingo, 28 de julio de 2013
Bésame
Estábamos solos, él y yo. Me dirigió su mirada. Sus penetrantes ojos atravesándome. Aún no nos tocábamos, pero yo lo sentía más cerca de lo imaginable. Me sostenía la mirada, inquisitivo. Una expresión indescifrable en su rostro. Pero no me importaba. Siempre he sido impulsiva, pero estar con él, tan cerca, sintiendo su aliento, notando cada parpadeo suyo, hacía que el efecto se amplificara. Quería rozarlo, sentir su carne bajo mis dedos. Mi mirada había dejado la suya. Se movía hacia sus labios; carnosos, húmedos. Mi respiración estaba agitada. Ya no podía más. Le di una última mirada a sus ojos, aún con la misma expresión de antes, y me abalancé sobre él.
Nuestros labios hicieron contacto, desatando nuestra pasión. Ni una hoja de papel cabía entre nosotros. Nos movimos el uno contra el otro, rozándonos, sintiéndonos. Mis manos, imparables, hicieron su camino por sus brazos, casi sin tocarlo, a tientas, hasta llegar a su cuello para luego internarse entre los mechones de su pelo. Las suyas tampoco se habían quedado quietas. Ahora estaban en mi cadera, empujándome más, si cabe, hacia él.
miércoles, 17 de julio de 2013
One Lovely Blog Award
Lo primero, muchas gracias a Lucy Angela de Los viajes por Naralón por nominarme a este premio
Y lo segundo, como he sido nominada al mismo premio pero en dos blogs diferentes contestaré a las preguntas de forma separada, pero mis preguntas y los nominados serán los mismos.
Empecemos:
sábado, 8 de junio de 2013
Prólogo
Era una calurosa tarde de verano en el orfanato de Vinter. Nadie en el recinto tenía ganas de nada. Todos descansaban, tumbados al sol en el pequeño huerto que servía de patio. ¿He dicho todos? No, en realidad, no todos. Pero nadie excepto John sabía lo que estaba ocurriendo en el interior del edificio. Mas, él no era el protagonista del suceso. Tan solo el espectador.
lunes, 6 de mayo de 2013
Capítulo 1 - El Dibujo
Ya empezaba el otoño y los días eran cada vez más fríos. “Adiós a las camisetas de manga corta.”, pensó Uriane con amargura. Aquella mañana había cometido el error de ponerse una y estaba sufriendo las consecuencias. No había sido una buena decisión ponerse unos vaqueros, un par de deportivas y una camiseta que no abrigaba mucho; también llevaba la sudadera, pero hacía demasiado frío como para que fuese suficiente. Todavía debía recorrer andando el parque para llegar a su manzana, pero sonrió para sí y prosiguió su camino.
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